HISTORIA DE LA REPOSTERÍA
Antiguamente la palabra repostería significaba "despensa", era el lugar designado para el almacenamiento de las provisiones y en donde se elaboraban los dulces, pastas, fiambres y embutidos.
El repostero mayor de un palacio era la persona que
estaba encargado de gobernar todo lo referente a las necesidades domésticas;
después de cierto tiempo, el cargo era honorífico y lo ocupaba siempre una
persona proveniente de una familia de gran estirpe.
Desde los inicios del siglo XVIII, la palabra
repostería se refería al arte de confeccionar pasteles, postres, dulces,
turrones, dulces secos, helados y bebidas licorosas.
En 1563 se definen tres platos al hablar de una
comida: las entradas, la carne o pescado y el postre.
El postre es: "el postrer plato de una comida
compuesto de frutas, pasteles, confituras y queso” (Brillant Savarin)
Postre: plato dulce que se toma al final de la comida;
cuando se habla de postres se entiende alguna preparación dulce, bien sean
cremas, tartas, pasteles, helados, bombones, pero también engloba el queso.
La repostería está considerada como un arte delicado
por la inmensa variedad que se usa en su confección y por las diferentes
presentaciones que puede tener un postre o pastel.
Dentro de la repostería el elemento principal es: el
azúcar; y otros en gran escala como: huevos, leche, harina, mantequilla,
frutas, chocolate, esencias y licores.
Las preparaciones más importantes dentro del arte de
la repostería están:
1. Cocción y manejo del azúcar
3. Manejo del chocolate